
Por cada 100 calorías que un menor deje de quemar, al final del año acumula cinco kilos. Y 100 calorías es lo que hay en una tajada de pan.
En el mundo más de 40 millones de niños están con sobrepeso. Una cifra que tiene alarmadas a las autoridades de salud, a los padres de familia, médicos y educadores. El problema no es solo la cantidad de comida que los pequeños de hoy se están llevando a la boca, ni que esta en gran medida sea chatarra. La falta de ejercicio impide que gasten todas las calorías que consumen. Si en el jardín o cuando salen a jugar al parque todos los días hicieran media hora de ejercicio, eso sería suficiente para evitar aumentar de peso.
Raquel Burrows, endocrinóloga infantil y una de las conferencistas del Primer Congreso Internacional de Nutrición Pediátrica que realizó la Universidad de la Sabana en Bogotá, explicó que cuando los niños son muy sedentarios no consiguen quemar más de 1.600 calorías y solo con una cajita feliz de McDonald’s se cubre esa cantidad. Lamentablemente los padres siempre se preocupan por la alimentación de sus hijos pero no están pendientes de si hacen la actividad física suficiente para mantenerse en un peso saludable. “Por cada 100 calorías que un menor deje de quemar, al final del año acumula cinco kilos. Y 100 calorías es lo que hay en una tajada de pan”.
Sin embargo, la cuestión no es que los padres y maestros de preescolar se obsesionen contando calorías, sino que se esfuercen para que los niños coman de todos los tipos de alimentos. Martha Cecilia Leal, pediatra con magíster en nutrición de alimentos, advierte que las mamás no deben concentrarse solo en la leche. Aunque esta es rica en calcio y fundamental durante la etapa de crecimiento, los pequeños también necesitan comer frutas, verduras, cereales y proteínas. Es normal que algunos menores se resistan ante ciertos alimentos, especialmente cuando nunca antes los habían probado. En estos casos, Leal aconseja prepararlos de formas distintas y servírselos de manera atractiva, por ejemplo haciendo con ellos figuras divertidas en los platos.
Con respecto a los refrescos, a los paquetes, a los dulces y a la llamada comida chatarra, lo importante no es prohibirlos por completo sino enseñarles a los niños que hay alimentos que deben consumirse algunas veces por semana y otros todos los días. Según Leal, “el problema de la comida chatarra es que se convierte en un hábito y se incluye en la dieta más de una vez por semana reemplazando productos que sí son saludables”.
Para Burrows, además de estas recomendaciones, el mejor consejo para los papás y las mamás es que se conviertan en modelos de vida saludable. Es decir, que sus hijos vean que hacen ejercicio y comen muy sano (verduras, frutas, legumbres), evitando alimentos con alto contenido de azúcar y grasas. “Los menores deben sentir que sus padres valoran que ellos se alimenten bien y hagan actividad física tanto como su desempeño en el colegio y en el jardín”.
Consejos para que sus hijos aprendan a comer saludable
La pediatra y nutricionista Martha Cecilia Leal recomienda
1. A través del ejemplo los menores se dan cuenta de la importancia que tiene para su bienestar el alimentarse con productos nutritivos.
2. Comer en familia. Esta es la oportunidad para crear lazos, compartir sentimientos e ideas.
3. Hacer los platos atractivos, variados y divertidos.
4. Vencer la neofobia, que es cuando los niños evitan nuevos alimentos. En estos casos lo importante es no darse por vencido en el primer acercamiento y ofrecer el mismo alimento de maneras distintas.
Mitos & verdades
Los niños de padres obesos son necesariamente obesos. Falso. Si bien hay un factor genético no es absolutamente seguro que los hijos de padres obesos hereden la obesidad. Lo cierto es que unos padres con malos hábitos alimenticios se los inculcarán a sus hijos, pues la forma más eficaz de educar es a través del ejemplo.
Un niño obeso nunca se adelgazará. Falso. Una dieta con las calorías suficientes, una alimentación balanceada, hábitos sanos y actividad física diaria son la llave para evitar la obesidad en la vida adulta. Sin embargo, un niño obeso tiene más riesgo de ser un adulto obeso.
Las dietas hipocalóricas en niños menores de 10 años afectan su crecimiento. Cierto. Un niño no debe hacer una dieta hipocalórica. Para disminuir el sobrepeso, basta con retomar buenos hábitos de alimentación y hacer ejercicio, mas no someterlo a regímenes que puedan afectar su salud.